Decir que las democracias están en riesgo cuando estamos en 2008, después de todo lo que ya hemos experimentado los latinoamericanos, es raro, suena raro.
Los dictadores llegan al poder por diferentes medios. Algunas dictaduras han comenzado como golpes militares. Otros, sin ser militares, han llegado por el voto popular luego de elecciones. Estos últimos, una vez instalados en el poder, comienzan a dejar en evidencia sus señales de marcado interés de perpetuarse en el poder.
Entonces, hasta qué punto podemos decir que nuestras democracias están aseguradas.
Si bien es cierto que, dentro de los sistemas imperfectos, el más cercano a la perfección es el regimen democrático.
Somos humanos. Y como tales tenemos fallas, cometemos errores. La necesidad de regir poder por sobre otros es una característica que se repite en los miles de años en que el hombre está en el planeta.
Cómo nos damos cuenta que una democracia está en riesgo?
Cómo reconocer a un dictador disfrazado de demócrata?
1. Demostrándose alejado de los medios de prensa. Nada de conferencias. Nula interacción con los periodistas. El gobernante se comunica con gacetillas pre impresas o discursos sin posibilidad de dar intervención a los comunicadores.
2. Levantando el tono notoriamente en los discursos.
3. Haciendo, permanentemente, la famosa parodia del artista.
4. Guardar silencio ante los comentarios que puedan aparecer en los titulares, por más cargados de fuego que puedan resultar.
5. Tomando medidas arbitrarias, con los conocidos "decretazos" de necesidad y urgencia.
6. Hechando las culpas de los problemas nacionales a factores externos, por supuesto totalmente ajenos a la vida local.
7. Sin respeto a la propiedad privada. Quizás pareciera necesario aclarar que la propiedad privada es un derecho constitucional. Al decir constitucional me refiero a que forma parte de la Constitución Nacional, Primera Ley de todo país que se considere legítimo.
La lista sería mucho más extensa, pero considero que el lector -más aún si es vecino de esta región- puede aportar algún jugoso dato.
Las democracias empiezan a estar en riesgo cuando los ciudadanos se acostumbran a estas conductas enunciadas más arriba. Cuando los ciudadanos se callan. Cuando los ciudadanos pierden las fuerzas. Cuando los ciudadanos creen que ya no se puede hacer nada. Cuando los ciudadanos creen que deben rendirle honores a sus propios dictadores disfrazados de demócratas defensores de las leyes. Cuando los ciudadanos, por temor a represalias, prefieren apoyar esos regímenes a cualquier precio.
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